The New York Times, desde su espacio de opinión Freakonomics, daba la oportunidad hace un par de semanas de dejar formuladas preguntas para Chris Napolitano, el director editorial de Playboy.En un formato ya usado con otros personajes públicos de actualidad, se presentaba brevemente su perfil y se pedÃa a los lectores centrarse en torno a dos ejes de interés: hacia dónde dirige sus pasos la revista y su habilidad para posicionarse en los mercados de todo mundo,pese a diferencias polÃticas y/o culturales.
Chris Napolitano hizo una exhaustiva defensa de su empresa incluso antes de contestar a las preguntas, dejándo asà muchas respondidas de antemano.
Sin desvelar la fórmula mágica, Chris basa el éxito de Playboy en saber equilibrar fotos artÃsticas y artÃculos de interés.
Los usuarios saben apreciar sus artÃculos y fotos de calidad y no les importa pagar por ellas, por lo que pueden rentabilizar una portada de Pamela Anderson o Anna Nicole Smith, pese a los gastos por sus derechos de imagen.
Ese equilibrio, explica Napolitano, mueve a Playboy a trabajar con escritores de renombre como Stephen King o John Updike; y geniales, aunque menos comerciales, como Wole Soyinka o Ishmael Reed.
Lo que se traduce no sólo en llegar a un mayor número de lectores de todas las edades, sino en otras recompensas como su reciente nominación a los premios de la Asociación Americana de Editores de Revistas.
Cada vez llegan a más consumidores a través de sus diferentes medios: Playboy TV (que basa su éxito en el consumo en pareja), la veterana web de Playboy (la primera de una publicación de éstas caracterÃsticas) o PlayboyU, su nueva comunidad universitaria online (que amplÃa su público femenino).
La calidad de contenido y la fiabilidad de marca han mantenido estable el imperio Playboy pese a la competencia, especialmente feroz en la red (por la facilidad de acceso a material pornográfico, por ejemplo). AsÃ, nos desvela Chris Napolitano, su edición digital sigue creciendo con próximos proyectos como “Playboy, portada a portada”; una base de datos de los ejemplares de la primera década tal y como fueron publicados, que se acompañará con un libro de doscientas páginas y una reproducción exácta del primer número, con Marilin Monroe en la portada.