En los tiempos de Galeno (130-200 d.C.), los libros de medicina recogen cómo la manipulación para provocar el orgasmo era un tratamiento habitual para tratar las dolencias de las mujeres. Era bastante común para un médico practicar masajes vulvares y vaginales en beneficio de sus pacientes.

En 1860, Nathaniel Hawthorne escribió sobre este tipo de prácticas que esta profesión de manera rutinaria realizaba, describiendo la técnica que se requiere como no muy diferente de “ese juego en el que los niños intentan frotar sus estómagos con una mano y dar palmadas en sus cabezas con la otra mano”.
El masaje vulvar para conseguir el orgasmo, era una práctica médica básica al finales del siglo XIX, y algunos doctores recomendaban a sus pacientes que se sometiesen al “tratamiento” una vez por semana.