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Junio 18, 2008

Entrenando el tingu

La tribu de los sambia creen que el semen es muy importante para la vida humana pero hay poco, y es por eso que debe circular entre hombres y mujeres de manera muy cuidadosa. Los sambia, tanto hombres como mujeres, creen que nacen con un órgano interno llamado tingu que esconde su esencia sexual. El tingu de los hombres nace seco, y es durante la niñez y la adolescencia cuando el órgano adquiere la habilidad de producir semen mediante ciertas técnicas que lleva años poner en práctica.

A la edad de 7 a 10 años, los sambia son apartados de sus madres y llevados a una casa para hombre en el poblado, donde vivirán durante los 10 años siguientes. Allí aprenderán a el acto clave para asegurar su madurez : felaciones regulares a otros jóvenes de entre 14 a 18 años. La principal razón de éste práctica de iniciación es que el semen de los mayores fortalecerá a los jóvenes. Sólo cuando hayan pasado la mayor parte del proceso, cuando tengan un tingu que funciones correctamente y hayan aprendido los muchos secretos de los hombres, los jóvenes estarán listos para aventurarse en el excitante y peligroso mundo del sexo femenino.

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Después de practicar felaciones varias veces en semana durante años, a los 13 o 14 años los chicos maduran tanto física como sexualmente. Sus músculos se desarrollan, se hacen fuertes y sus órganos genitales crecen; ¡ésta es la prueba para los sambia de que lo que hacen funciona!

Pero no es hasta 3 o 4 años después cuando los chicos, a la edad de 17-18, que están listos para casarse. La pareja de jóvenes no viven juntos durante un tiempo, si no que el chico sigue viviendo en la casa de los hombres y ella en la de su familia. Sólo se encuentran regularmente para practicar sexo oral, y la esposa se traga el semen del esposo para fortalecerse. Durante esta primera etapa del matrimonio, los hombres también reciben sexo oral de otros hombres más jóvenes, por lo que es un periodo de bisexualidad para ellos.

En la segunda etapa del matrimonio, la pareja se mudan a vivir juntos y tienen su primera experiencia sexual con coito. No es hasta entonces que el hombre se considera lo suficientemente experimentado y fuerte para poder procrear. A partir de ese momento, los hombres no pueden recibir sexo oral de otros hombres. Se considera que sus genitales estarán demasiado contaminados por el sexo con las mujeres como para ser seguro para los otros hombres otra vez.

Junio 9, 2008

Seducción a la japonesa

Hasta hace relativamente poco tiempo, en el Japón rural, el yobai o “noche de rastreo” era una manera muy habitual de introducción al sexo para los jóvenes. Mientras una joven dormía, un intruso se arrastraba dentro de su habitación, se desliza detrás de ella y hacía ver sus intenciones. Si ella consentía, mantenían relaciones sexuales discretamente hasta el amanecer, cuando él tenía que escabullirse como si fuera un ladrón que escapaba.
El joven, en muchas ocasiones, era un conocido de la joven y de su familia. También, en la cosecha, muchos granjeros tenían durmiendo bajo su techo a algunos temporeros, aun sabiendo que sus hijas podrían ser objetivos para yobai. En algunas ocasiones, grupos de amigos viajaban kilómetros hasta pueblos vecinos, donde la vergüenza en caso de ser descubierto, no sería tan grande.
En muchos casos, el yobai se producía con el conocimiento de los padres de la chica. De hecho, era preludio del matrimonio( los padres hacían oídos sordos durante las primeras noches, pero pasado un tiempo, lo “descubrían”).

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Pintado por Guan Zejú (artista chino).

Algunas tácticas yobai:
- Quitarse la ropa incluso antes de colarse en la casa, porque era ilegal matar a un intruso desnudo, ya que era más probable que estuviese allí por yobai que para robar.
- Mantenerlo en secreto, incluso si te interrogan en público. Un técnica para evitar que algún chico entrase en un habitación ya ocupada, era orinar en la puerta.
- Practicar sexo seguro. El hombre que practicaba rastreos nocturnos, en ocasiones cubría su rosto con un paño y de esta manera se protegía a sí mismo y a la chica elegida de la vergüenza en caso de ser rechazado.
Se dice que el yobai aún es una costumbre en práctica en algunas zonas remotas del Japón más rural, y parece ser que produce nostalgia en las zonas donde se ha perdido su práctica.

La seducción de la doncella dormida es un tema recurrente en la pornografía japonesa y algunos clubes de ese país ofrecen servicios especiales en los que las prostitutas pretenden estar dormidas mientras los clientes las seducen.

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